ALIMENTOS DESACONSEJADOS EN EL EMBARAZO

Alimentos prohibidos en el embarazo


Durante el embarazo las necesidades nutricionales cambian; se vuelven más exigentes y acumulamos también otras sustancias para la formación paulatina del feto.


Así mismo, se producen otra serie de factores asociados con la inmunidad del organismo y la susceptibilidad a toxinas, parásitos o simples bacterias que antes eran «inofensivas» en una mujer sana.


A veces afectan a la madre, pero la mayoría que alimentos que hay que evitar pueden causar anomalías en el desarrollo del neonato: malformaciones, bajo peso, tamaño reducido, parto prematuro o en casos extremos, aborto.


SUSTANCIAS EXCITANTES: LA CAFEÍNA, AZÚCAR, GINSENG…


El café, el té, los refrescos de cola, el guaraná y el chocolate contienen cafeína.


Esta sustancia que en apariencia es inofensiva porque la incluímos a diario en nuestra vida cotidiana, tiene un efecto perjudial para el feto, ya que altera su ritmo cardíaco, descompensa la tensión y afecta al sueño de la madre.


Los mismos efectos, a largo plazo se le atribuyen al ginseng o la maca.


El café, los refrescos de cola y el té estarían prohibidos en todos los casos por ese orden. El chocolate puede tomarse con moderación: 1 o 2 veces a la semana si es chocolate puro.


Por el contrario, el chocolate con leche, tiene menos pureza y por tanto menos cafeína, aunque tampoco se aconseja el consumo diario por los efectos adictivos demostrados, que altera químicamente el estado de la madre. Pero por ejemplo, una galleta de chocolate o un cola-cao a diario, se considera totalmente normal.


Por otro lado, muchos conocemos casos de hiperactividad en niños a los que se atiborra de azúcar refinada. El exceso de bollería, helados, chocolate industrial, cremas de chocolate, tartas, etc., producen tomados a diario, adicción y un exceso de energía innecesario en la madre. Un bollo o un helado de vez en cuando (1-2 veces a la semana) es totalmente compatible con el embarazo. En la moderación está la clave.


LECHE CRUDA O NO PASTEURIZADA


En el mercado es muy común encontrar quesos fabricados con leche cruda, como algunos quesos frescos, algunos quesos manchegos de cabra o vaca, el feta, el brie, el camembert, etc. También los quesos con moho, como el roquefort, o el queso azul.


Totalmente seguros en la población general, son un factor de riesgo para las mujeres gestantes, ya que pueden contener la bacteria Listeria, la cual resulta peligrosa para el desarrollo del bebé.


Por ello, y como precaución, leer siempre los ingredientes del queso que vayamos a consumir y asegurarnos que indique “leche pasteurizada” en sus ingredientes.


Tampoco es recomendable la leche que venden como “fresca” en los lineales refrigerados de los supermercados.


PESCADOS RICOS EN MERCURIO


Algunas especies de pescado llegan a tamaños tan considerables a base de comer otros peces de menor tamaño. Esta ingesta durante su vida de tantos y tantos peces, hace que acumulen en sus tejidos grandes cantidades de mercurio.


Para la embarazada es fácil de distinguir: pescados grandes y sobretodo pescado azul y grande. A estos tamaños llegan a


Pez espada (emperador), el tiburón (tintorera), el atún rojo y el lucio. Todas ellas contienen altos niveles de mercurio, una sustancia de elevada toxicidad que traspasa la placenta y puede alterar el desarrollo del bebé.


PESCADO CRUDO O MAL COCINADO.


El parásito anisakis, suele encontrarse en pescados azules de carne grasa (salmón, atún, caballa) pero el anisakis muere con una semana de congelación en un congelador casero (-18º) o en dos días en un congelador industrial (por debajo de 21º). También muere por encima de los 65º, así que un buen cocinado lo destruye de igual modo.


El problema del pescado crudo, o no sometido a calor, para la embarazada es el mismo que veremos en el resto de casos: la Listeria. La Listeria sobrevive a la congelación, por lo que ingerir pescado crudo está totalmente desaconsejado. Es más resistente al calor que el anisakis, así que habrá que cocinar los pescados hasta estar seguros de que está bien hecho por el centro, aunque no quede tan jugoso.


Como comentamos se encuentra en pescados frescos y congelados, así como los que son sometidos a tratamientos conservantes o térmicos ligeros: ahumados, los marinados o fermentados, conservados en aceite EN NEVERA (anchoa) o en vinagre EN NEVERA (boquerón), el caviar, etc.


CARNE CRUDA O POCO HECHA, EMBUTIDOS Y PATÉS.


La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria muy común y poco peligrosa que muchas embarazadas no deben de temer porque desarrollan inmunidad (el médico te informará de esto en los análisis). Pero, si se contrae durante el embarazo y no estamos inmunizadas, puede provocar problemas al feto. El toxoplasma es un parásito que se enquista en la carne del animal, siendo la única forma de destruirlo por calor (a más de 66º) o por congelación (24h a menos de 20º).


Por otra parte, la carne cruda también puede ser portadora de Listeria (que sobrevive a la congelación), por lo que el viejo truco de congelar el jamón, no es del todo seguro, y no te lo aconsejo.


Como “carne cruda” entendemos toda aquella que no haya sido cocinada completamente, la carne poco hecha con el centro rosado, o sangrante. Del mismo modo, los embutidos, el jamón, el lomo embuchado, la cecina, las salchichas de Frankfurt, el bacon crudo, los patés, etc. todos estos alimentos han sido ahumados o curados en sal, pero no sometidos a la cocción adecuada, por lo que no se pueden consumir en crudo.


La única manera en la que te aconsejo consumirlos es cocinados: una plato de pasta integral con calabacín y una salchicha en trocitos salteada; genial. Una pizza con anchoas; muy bien. Un sándwich con rúcula y jamón serrano a la plancha; perfecto.


ALIMENTOS MUY RICOS EN VITAMINA A


Como ya hemos mencionado en apartados anteriores, el exceso de vitamina A no se expulsa, sino que se almacena y puede causar daños en el bebé Los alimentos más ricos en vitamina A son el hígado y sus subproductos (patés, foies, etc), así que evitaremos su consumo.


Del mismo modo, los vegetales que no debemos consumir en grandes cantidades serían lo de color naranja o rojo. Me refiero a atracones, y no a consumo moderado.


Recomendaciones de higiene alimentaria


Contaminación cruzada


La contaminación cruzada se da cuando tocamos un producto no contaminado con restos de otro que está contaminado. Es decir, tocar con un utensilio (cuchillo, cuchara, un plato, una tapa o nuestras manos) un producto cocinado o bien lavado con restos de otro que no está en las mismas condiciones de higiene.


Por ejemplo: un pedazo de pescado crudo, que cocinamos a conciencia, pero que a la hora de comerlo, utilizamos el cuchillo que hemos usado para cortarlo en filetes: estamos comiendo restos de pescado crudo sin percibirlo.


Otro ejemplo: cortar las verduras en la tabla, sin higienizar, echarlas al guiso y mientras se hace, cortar en la misma tabla un pedazo de queso, que nos comemos tranquilamente. Ahí estamos comiendo restos de verdura sin higienizar sin darnos cuenta.


El mayor vehículo de la contaminación cruzada son nuestras manos, y resulta peligroso si manipulamos productos crudos, no lavamos las manos y nos ponemos a tocar el pan, la fruta del postre, etc. Por eso, aparte de todas las normas sobre alimentación y cocinado mencionadas anteriormente, la higiene alimentaria y la contaminación cruzada son primordiales para que los consejos anteriores tengan sentido y eficacia.


Recordaremos así, limpiar bien todos los utensilios de cocina que se han utilizado para manipular alimentos crudos (carnes, verduras, pescados) con el fin de evitar el posible contagio a otros alimentos y lavarse bien las manos antes y después de tocar los alimentos.


Verduras y frutas en crudo


Es muy aconsejable tomar varias raciones de frutas y verduras en crudo cada día, ya que tienen algunas vitaminas que se destruyen con el calor, o con el oxígeno.


Para desinfectar la fruta y la verdura de listeria, e.coli y toxoplasmosis, es necesario dejarlas en remojo de 10-20 en agua con lejía de uso alimentario (amukina, por ejemplo) y después enjuagar bien debajo del grifo para evitar los restos de desinfectante.


Es un proceso laborioso pero necesario, incluso con las ensaladas que ya vienen envasadas y prelavadas en bolsas.


No recomiendo en absoluto que comas fruta o verdura fresca fuera de casa. Siempre cocinada.


Verifica las caducidades de lo que ingieres y no recalientes las comidas más de dos veces.

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