All in en las elecciones de Madrid

Autor: Pablo Martínez Freile

Pablo Iglesias se presenta como candidato a la presidencia de la CAM, rehusando así su cargo en la Vicepresidencia y encumbrando a Yolanda Díaz como candidata a la presidencia del Gobierno. El tablero político da otro vuelco y cada vez se hace más real la hipótesis de las elecciones del 4 de mayo como un plebiscito de la gestión de la coalición gubernamental representada por un enfrentamiento electoral entre bloques bien definidos.

Hasta hace nada se solía decir que los políticos utilizaban las autonomías para darse a conocer y cuando alcanzaban un cierto recorrido daban el salto a la política nacional. Bien, después de Illa y con el anuncio de Iglesias, hoy parece que la sucesión ya no es tan lógica ni tan lineal. Iglesias se presenta como candidato a la presidencia de la CAM, rehusando así su cargo en la Vicepresidencia de Asuntos sociales y Agenda 2030, agitando de nuevo el tablero político, habiendo trascurrido menos de una semana desde el anuncio de Isabel Díaz Ayuso de la convocatoria de elecciones y tan solo un día después de que estas hayan sido ratificadas por el TSJM. Cada vez se hace más real la hipótesis de las elecciones del 4 de mayo como un plebiscito de la gestión de la coalición gubernamental representada por un enfrentamiento electoral entre bloques bien definidos.

La noticia ha de ser analizada desde varias perspectivas y con un análisis detallado que podemos separar entre las consecuencias que tiene para Unidas Podemos a nivel autonómico y a nivel nacional y en cómo estas se pueden relacionar con el resto de actores que componen el juego político.

La autoproclamada candidatura de Iglesias en Madrid, en contra de las técnicas participativas sobre las que algún día se cimentó Podemos, primeramente persigue el objetivo de evitar que UP en la transposición de votos a escaños se quede fuera de la Asamblea de Madrid, pues algunas encuestas sobre estimación de voto realizadas en los últimos días auguraban la posibilidad de que la agrupación no llegara al 5 % (=7 escaños) necesario para la representación parlamentaria. Con la incorporación del que será en un mes, cuando comience la campaña oficial y no solo por vía twitter, exvicepresidente, Unidas Podemos superará, con bastante seguridad, la barrera electoral mínima exigida, pues es factible que Iglesias logre aglutinar a aquellos votantes más fieles y polarización mediante, movilizar una mayor participación electoral.

En todo caso, ha puesto en una compleja tesitura a Más Madrid, dado que en el comunicado el secretario general de UP les invita a una coalición preelectoral en los comicios creando una lista unificada y decidiendo en unas primarias si los militantes respaldan su candidatura o la de Mónica García. No tardó la respuesta del partido que lidera Errejón, que a pesar de sus antiguas disputas, parece proclive a “negociar honestamente y sin mucha testosterona” la conformación del frente de izquierdas, o así lo ha anticipado Mónica García.

UP es quien más incentivos tiene para esta unión dada la correlación de fuerzas actual. Por un lado puede parecer que a Más Madrid no le pueden quedar muchas más opciones ya que de negarse su electorado podría castigar la decisión y ciertamente convendría no fragmentar más los votos del ala izquierda. Sin embargo esto no siempre es así, las coaliciones preelectorales no siempre son un juego de suma cero. Aunque de llegar a confirmarse, veremos en un futuro en qué medida esto puede fagocitar su presencia a nivel nacional.

En el otro lado del ring podemos vaticinar como a Isabel Díaz Ayuso le puede beneficiar el anuncio en términos de polarización afectiva y movilización del electorado de derecha, aumentando así las posibilidades de atraer votantes de Cs y Vox. No obstante, hemos de recordar que el PP es el partido que menor índice de desmovilización tiene entre su electores ya que es la formación que más votos capta en las personas de edad avanzada (más de un 50 % en mayores de 65 en 2019) y que al mismo tiempo votan más que los jóvenes, correspondiendo el segmento de los segundos como el que más atrae UP. Otro ejemplo interesante respecto a la participación será comprobar qué tipo de estrategias realizan los partidos en los barrios más pobres, en los cuales la abstención en 2019 llegó a estar en el 45 % mientras que en algunas zonas de los más ricos estuvo alrededor del 15 %.

Para el PSOE a nivel autonómico es una decisión que no debería preocupar de manera excepcional, ya que a través de la candidatura de Gabilondo con un discurso marcadamente moderado lo que pretende es conservar el buen resultado cosechado en 2019 y en cualquier caso, atraer a algunos de los votantes de Cs de los que se espera una intensa fuga de votos a tenor de lo acontecido esta semana pasada en relación al paulatino desmembramiento que está experimentando. No obstante, visto lo visto no deberíamos descartar sorpresas respecto al candidato socialista. En el ámbito de la coalición en el gobierno central Pedro Sánchez ha mostrado su apoyo a la decisión y podemos suponer que resulte como un alivio para los socialistas a causa de las tensiones internas experimentadas recientemente.

Respecto a Cs, Francisco Hervías quien fue secretario de organización hasta marzo de 2020 ya se ha incorporado al PP. Toni Cantó, líder del grupo en la Comunidad Valenciana anunció su dimisión tras la reunión del Comité Ejecutivo en el que propuso la anexión a los populares para las elecciones madrileñas. A pesar de todo, es pronto para darles por vencidos en la CAM. Conservar una parte de los 26 escaños logrados en 2019 dependerá de la efectividad de su campaña electoral y del abstencionismo de su electorado. Además de esto, cabe mencionar que tienen todavía plazo para decidir qué candidato presentar. En cualquier caso, si Cs supera el umbral del 5 % seguirá posicionándose como llave de gobierno.

La consecuencia que a mi juicio resulta de mayor importancia y que el espectacularismo y el cortoplacismo del juego político español puede invisibilizar parcialmente, no es otra que la propuesta de Yolanda Díaz como protagonista del futuro político de UP en el gobierno central al ser propuesta por Iglesias como aspirante a la presidencia del Gobierno en unas futuras elecciones generales si tanto ella como la militancia lo aprueban. La actual ministra de Trabajo ha sido con certeza la figura mejor valorada entre los ministros del ala más izquierdista del Ejecutivo, tanto por parte de los votantes de UP como por los del PSOE. Si el presidente lo respalda, mantendrá su posición en el Ministerio de Trabajo que compaginará con la Vicepresidencia segunda y la sustituta de Iglesias a cargo del Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030 será la Secretaria de Estado, Ione Belarra.

Se entiende que el ascenso de Yolanda Díaz ha de considerarse como un acierto si atendemos no solo a las valoraciones que la acompañan, sino también al desgaste político de Iglesias, quien aparte de estar “amortizado” como líder y actualmente ser un representante criticado por amplios sectores de la sociedad y en su propio espacio electoral, requería de una sucesora en pos de una refundación de Podemos, que viene experimentando un declive electoral tanto en lo nacional como en lo autonómico y que puede germinar en la fusión orgánica y definitiva de IU y Podemos.

No es nuevo que Iglesias ha elogiado en numerosas ocasionas a la militante del PCTE, y de hecho, ya había dejado caer que su posición tenía caducidad, a sabiendas de que tras las últimas elecciones difícilmente lograría ser presidente, así que en parte, es un movimiento que podría ser predecible pero que ha sabido esperar una coyuntura favorable. Con esta decisión se soluciona un problema vital en UP y que no sabemos cómo afectará a la relación con el PSOE pues Yolanda Díaz a diferencia de Iglesias se ha alzado como una ministra capaz de llegar a grandes acuerdos con los sindicatos y la CEOE sin tener un discurso agresivo, haciendo más “política de verdad” y hablando menos de “la política del teatro.”

En contraposición a lo comentado hasta el momento, es oportuno reflexionar acerca de la percepción que puede tener la ciudadanía acerca de este tipo de cambios del guion. Hasta que no vimos a Illa dejar su cargo de Ministro de Sanidad para presentarse a las elecciones catalanas (y ganarlas) nadie apostaría por estas reestructuraciones en el seno de los partidos. Se pueden explicar en cierto modo, como se ha dicho antes, a causa del cortoplacismo político. Los representantes ni siquiera agotan su mandato y se mueven por el interés partidista, por la campaña electoral antes que por la gestión que teóricamente se les encomienda. Todo ello, es difícilmente comprensible para la gente de a pie que ve cómo mientras la pandemia sigue cobrándose vidas y destruyendo el tejido económico y social, nos vamos a las cuartas elecciones autonómicas después de País Vasco, Galicia y Cataluña en menos de un año.

Ante este escenario solo queda contemplar la que será (si no era suficiente) una de las campañas más agresivas y polarizadas en la historia reciente española. Iglesias explica su cambio de rumbo por la incipiente amenaza del primer gobierno en coalición en el que participe la extrema derecha y Ayuso le sigue el juego subiendo su apuesta y llevando el debate hacia la falacia del “COMUNISMO – LIBERTAD”, que por otra parte le favorece más a ella. Nos quedará por confirmar si la coalición entre MM y UP sale adelante o si por el contrario el desacuerdo les lleva a listas separadas, pero en el segundo de los casos podríamos aventurarnos a decir que ambos superarían el umbral del 5 %.Lo que tampoco sabemos es si todo esto resucitará los niveles de participación electoral, que a priori se esperaban bajos debido a la fatiga política que arrastra la sociedad y a la celebración de elecciones un martes y en contexto pandémico, pero sin duda cada vez hay más razones que pueden motivar la movilización de ambos electorados.

Laura [email protected]

Miembro de la Junta Editorial de Revistaincognita.com
Estudiante de Ciencia política y administración Pública + Periodismo

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