Bloqueadores de carbohidratos y grasas, ¿cómo funcionan?

Los bloqueadores de grasas y/o hidratos de carbono se han convertido en una alternativa natural efectiva tanto para suplementar las dietas de pérdida de peso, como para aquellos que están preocupados por los excesos puntuales.


Este tipo de productos actúan directamente en los procesos digestivos, bien inhibiendo las enzimas digestivas responsables de degradar las grasas o carbohidratos (haciendo que parte de ellas no pasen a sangre y no se acumulen), o bien «arrastrando» parte de las grasas o carbohidratos en la digestión (impidiendo también su degradación y absorción en el intestino). Es decir, que los expulsamos en lugar de acumularlos.


Distinguiríamos tres tipos de bloqueadores, los cuales los podríamos encontrar en presentaciones combinados entre sí o aislados.


* Bloquedores saciantes: cualquier comprimido saciante está compuesto en mayor medida por fibra soluble. La fibra soluble (glucomanano, raíz de kojak, gomas y mucílagos), tiene la capacidad de absorber mucha cantidad de agua y convertirse en una pasta espesa (o gel) que ocupará espacio en nuestro estómago y nos mantendrá “más llenos” sin aportar calorías.


Este gel tiene la capacidad de arrastrar consigo parte del contenido gástrico, por lo que tomado antes de las comidas, tendría un doble efecto: como saciante y como bloqueador (de arrastre) de parte de las grasas y los carbohidratos.


La fibra soluble está presente en algas, legumbres, fruta y verdura. Es natural. Ayuda a combatir el estreñimiento y está demostrado que ayuda a pacientes con sobrepeso y también en casos de colesterol elevado. Sin sobrepasar la dosis, no contiene efectos secundarios.


* Inhibidoras de la absorción de grasa: (captadores de grasa) está demostrado que el consumo de preparados que contienen “chitosan” (compuesto procedente del caparazón de los crustáceos) o «nopal», interactúa con las lipasas (encargadas de metabolizar la grasa) y evitan que el metabolismo absorba un 30-40% de la grasa ingerida. La grasa que no es absorbida, se evacúa.


Este compuesto puede utilizarse en una dieta de adelgazamiento, en las comidas que tengan contenido en grasa (ensaladas aliñadas, salsas, pescados azules, fritura, bollería) o puntualmente si vamos a cometer excesos.


* Inhibidoras de los hidratos de carbono: (captadores de carbohidratos) está demostrado que el consumo de preparados que contienen “faseolamina” (vaina de judía, cubierta de judía, phaseolus vulgaris, judía blanca) inutiliza parte de las enzimas encargadas de degradar los hidratos de carbono y esto ayuda a reducir las calorías absorbidas (un 30% menos).


Pero no todos los hidratos de carbono, sólo los de absorción lenta (procedentes de farináceos: pan, pasta, patata, cereales, arroz, harinas). Los hidratos de carbono de absorción rápida, entran directamente al torrente sanguíneo sin mediación de enzimas (son los azúcares y dulces).


La faseolamina tomada debe de tener una concentración alta para que resulte efectiva (cantidad a la que no llegan muchas marcas). Debe tomarse, obviamente si vamos a ingerir carbohidratos, y siempre respetando la dosis.


Ante cualquier molestia digestiva, suspenderíamos el tratamiento, ya que, en algunas personas (tomado a largo plazo) causa gases. Por este motivo es recomendable consumir la faseolamina una o dos veces en semana en lugar de diariamente.

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