CÓMO DEPURAR EL ORGANISMO

Nuestro organismo tiene una serie de «filtros» para eliminar elementos de desecho. Esas barreras son eficaces, pero con la edad o una alimentación o hábitos inadecuados pierden eficacia.


Uno de los mayores «filtros» con los que contamos es el hígado. Este órgano lleva a cabo cientos de funciones: metaboliza grasas, hidratos de carbono y proteínas, genera bilis para el proceso de digestión, filtra la sangre ayudando a separar las toxinas y las bacterias, almacena nutrientes esenciales , etc.


Si nos hemos decidido por una desintoxicación del organismo (favorecer la expulsión de líquidos y toxinas), es necesario saber qué es lo que perjudica y dificulta la tarea del hígado.


Principalmente el alcohol. No nos olvidemos que el alcohol es un tóxico que irrita el intestino, afecta al hígado e intoxica el cerebro. Otras sustancias serían los medicamentos (una de las más comunes es el paracetamol, que a largo plazo puede causar daño hepático), el tabaco, y la multitud de químicos alimentarios que ingerimos (conservantes, colorantes, texturizantes, potenciadores del sabor).


Nuestra dieta también debería sufrir un cambio durante la depuración. Deberíamos evitar todos los alimentos procesados (precocinados, bollería industrial, salsas envasadas, cubitos de caldo), la carne roja (en especial si está procesada, es decir, si no es fresca), los alimentos ricos en grasas (frituras, snacks, patés, quesos, etc).


Incrementaremos el consumo de fruta y verdura. Poniendo especial interés en aquellas con mayor poder depurativo: alcachofa, espárragos, apio, piña, manzana, etc. Lo ideal es consumirlas en crudo o con muy poca cocción y evitando la sal. El aceite de oliva virgen extra está permitido, pero en cantidades razonables.


No olvidaremos beber al menos 2 litros de agua al día, ya que el agua será el vehículo conductor para la expulsión de toxinas, además que ayuda en el proceso de limpieza metabólica. Podemos beber agua de mineralización débil durante el día, pero mejoraremos la depuración si consumimos un vaso de agua alcalina en ayunas y dos infusiones de té verde.


Si queremos que esta depuración sea más intensa, debemos apoyarla con complementos alimenticios que nos ofrece la naturaleza: por ejemplo, el diente de león ayuda a la limpieza y depuración, mientras que el cardo mariano favorece la renovación celular hepática (ayuda a regenerar el hígado). El boldo o la alcachofera también promueven la síntesis biliar por lo que ayudan al hígado a realizar más fácilmente sus funciones.


Las depuraciones intensas suelen durar entre 7-14 días. Si queremos cuidar nuestro hígado durante todo el año, podemos seguir estos consejos e intercalarlos con nuestra dieta habitual.


Tras una depuración el organismo funciona mejor. Suelen mejorar los procesos digestivos, habiendo una menor hinchazón y gases, se reduce el estreñimiento y se orina más frecuentemente, se promueve la eliminación de toxinas, líquido y grasas. Dependiendo de la persona, puede mejorar el sueño, disminuir las cefaleas y el cansancio.


Los expertos recomiendan al menos una o dos depuraciones al año, en los cambios de estación o tras las navidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *