Editorial: Carta a Clara Campoamor

Querida Clara Campoamor:

Hace mucho que te fuiste, pero, aunque no lo creas, te tenemos muy presente. Hoy es 8 de marzo y las mujeres tomamos, de nuevo, las calles y lo hacemos con un sabor agridulce: frustradas por el ascenso de movimientos de extrema derecha y machistas que quieren tirar por la borda toda nuestra lucha. También salimos esperanzadas y con una fuerza inmensa porque sabemos que cada vez somos más y que el odio solo responde al vértigo que les causa el tsunami feminista; porque, Clara, es increíble, esto ha pasado de una ola a un auténtico tsunami, que recorre no solo España, sino el planeta y que está haciendo tambalear la posición privilegiada de los hombres.

La manifestación del año pasado fue histórica, nos dejó a todas con los pelos de punta, con esa imagen que ya se ha convertido en icónica: esa imagen de la plaza de Cibeles inundada de mujeres valientes y hombres feministas. Esa manifestación dejó claro que había una única posición acerca de los derechos de las mujeres y que esté país estaba unido por una misma causa: el feminismo, la igualdad. España se convirtió en un auténtico referente de movilización feminista a nivel mundial. No es de extrañar que los nostálgicos pretendan frenar nuestra lucha con noticias falsas y mensajes basura. No nos asustan, sabemos que no son la mayoría, que hay miles de hombres que están con nosotras, y que no tienen la fuerza suficiente para silenciarnos, pero es necesario, hoy más que nunca, salir a tomar las calles para que les queden nuestras demandas cristalinas.

Salid, mujeres, y gritadle al mundo que estamos hartas de salir solas con miedo, estamos hartas de que nos traten como animales de compañía y de que nos paguen menos por hacer el mismo trabajo, hartas de que nos contraten para los trabajos más precarios, que nos digan que no sabemos lo que llevamos en nuestro vientre, que el feminismo no es igualdad, que nos pintemos “que estamos más guapas”, que los piropos son bonitos… Lo bonito es respetar a las mujeres.

Clara, hoy gritaremos por todas las que no estáis, por las que han silenciado y silenciaron, o por las que por ignorancia se quedan hoy en casa pensando que esto no va con ellas. Hoy acompañadnos en las calles y vosotros, hombres: reflexionad y preguntaros por qué solo hay hombres para presidir nuestro país, por qué vosotros no tenéis miedo al volver a casa, por qué no tenéis que mentir en una entrevista de trabajo sobre si queréis tener hijos… y por esto y más, hay más de mil motivos para reivindicar hoy y siempre la igualdad.

Nosotras, Clara, sabemos que nuestros derechos no se conquistaron en un día, y que para avanzar a veces es necesario recordar, pero nunca retroceder. En este 8 de marzo nos acordamos de todas aquellas mujeres que lucharon para que hoy seamos un poco más libres de lo que ellas lo fueron, de todas aquellas que dieron su vida y su libertad para intentar acabar con el sistema patriarcal que nos quería hacer creer que nuestro lugar estaba en la cocina y que nuestra mayor aspiración en la vida era casarnos y cambiar pañales. Nos acordamos de las sufragistas. Nos acordamos de ti Clara Campoamor, de Concepción Arenal, de Simone de Beauvoir, de Nellie Bly, de Frida Kahlo y de tantas y tantas otras… Todas ellas hicieron historia, y ahora nos toca a nosotras defender lo que vosotras conseguisteis y marcarle el camino a nuestras hijas y nietas.

La historia nos ha hecho ver que juntas somos más fuertes y que, aunque parezca imposible, el cambio es posible. Las mujeres hemos conquistado el voto, el aborto, la educación, la propiedad… pero nos queda un largo camino por recorrer, el que vosotras iniciasteis, no nos vale con lo que tenemos, queremos la igualdad REAL y vamos a luchar hasta el final.

Las mujeres de esta redacción paramos hoy para volver a las calles dentro de cuatro años y ver a una mujer cambiando el colchón de la Moncloa. Para que el día de mañana los asesinatos machistas sean parte de la historia. Para que dejen de hablarnos de «micromachismos», porque no, no son “micro”: lo parecen, porque esta sociedad machista y patriarcal no es capaz de identificarlos. Para que nuestras hijas y nietas puedan ser madres sin miedo a ser despedidas o a enfrentarse al techo de cristal y para que no sean juzgadas de estrechas por decir algo tan simple como NO. NO ES NO y, si no hay SÍ, TAMBIÉN ES NO.

Hoy y siempre nuestro compromiso será firme por ellas, por las que estuvieron como tú, las que están y las que estarán. Mujeres, nos queremos vivas. Nosotras SÍ os creemos, nosotras estamos y estaremos siempre con vosotras.

Gracias Clara Campoamor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *