¿Efecto Iglesias? – Revista Incógnita

Autor: Luis Eduardo Patiño Rodríguez

Este mes de marzo se recordará por los dramáticos giros de guion en el panorama político nacional, tanto en Murcia como en Madrid. Ayer, el vicepresidente segundo de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de España, Pablo Iglesias, hacía pública su decisión de abandonar el gobierno de coalición para encabezar la lista de Podemos en las próximas elecciones a la Asamblea de Madrid.

La convocatoria electoral de la presidenta Ayuso, fruto del efecto mariposa murciano, se presentaba como el mayor sobresalto de la política madrileña desde tiempos del “Tamayazo”, pero rápidamente se ha visto superado por la aparición de un actor que nadie esperaba. Después del desastre vasco y gallego, y ante el riesgo de no superar el 5% en la Asamblea, el ya ex vicepresidente del gobierno quiere gastar su último cartucho en las elecciones a la Comunidad, dejando vía libre al liderazgo de su heredera política, la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

El futuro de la coalición PSOE – Podemos se ve claramente reforzado, ya que Díaz es la ministra mejor valorada por votantes de ambos partidos, y su carácter pragmático, su capacidad de llegar a acuerdos con los agentes sociales y su estilo de hacer política supone un giro notable respecto al liderazgo broco y en ocasiones egocéntrico que siempre ha caracterizado al líder morado.

Iglesias es consciente de que su formación corría peligro de entrar en la irrelevancia política si seguían por el mismo camino, y parece que su estrategia de enfrentarse a Ayuso puede servir como el revulsivo definitivo que necesitaba el espacio de la izquierda para no caer en el desencanto.

Más Madrid ha quedado totalmente paralizado ante esta jugada, ya que ven como su espacio político puede acabar eclipsado por un cabeza de cartel más mediático que la doctora Mónica García, la que sin duda ha desempeñado un buen trabajo de oposición durante este último año ante el estruendoso silencio de Gabilondo. La propuesta de una posible candidatura única entre Podemos-Más Madrid de Iglesias conlleva, a mi juicio, un riesgo que puede echar al traste toda la estrategia, ya que tenemos numerosos ejemplos de candidaturas conjuntas que no han sabido rentabilizar dicha unión. Recordemos que, en el año 2016, la alianza Podemos-Izquierda Unida para las elecciones generales resultó muy negativa en términos electorales, ya que perdieron en torno a 1 millón de votos, imposibilitando así lo que parecía un inminente sorpasso al PSOE. No sería de extrañar que Errejón mostrase su rechazo a este movimiento, tal y como lo hizo en 2016, además de que todavía persiste cierta tensión entre ambos líderes.

El PSOE ganó las elecciones en Madrid, y parece que su estrategia es continuista: Gabilondo repetirá. Un candidato que lleva desaparecido desde el último día de campaña de 2019, y que ha demostrado ser alguien incapaz de atraer la atención mediática y de hacer frente al gobierno del PP – C’s como líder de la oposición que lleva siendo desde hace casi dos años. Veremos cómo se maneja ante una campaña electoral que sin duda será de las más polarizadas en los próximos años.

El enfrentamiento entre dos figuras tan antagónicas sin duda va a desembocar en el discurso del miedo, siendo utilizado por ambos actores. Ayuso ya luce su lema de “comunismo o libertad”, e Iglesias habla de “construir un muro de contención antifascista”. Esta polarización pretende movilizar a sendos electorados desde un argumentario que apela a la parte más irracional de nuestros subconscientes, pero habrá que esperar hasta el 4 de mayo para comprobar si el votante de izquierdas superará la alta participación que suele caracterizar a los votantes conservadores de la región.

Mi pronóstico se inclina más hacia un gobierno Ayuso-Monasterio que hacia una posible coalición entre Gabilondo-Iglesias-García. Quedan 50 días de infarto. Veremos.

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