Insomnio

Insomnio

El insomnio corresponde a un sueño que se percibe como difícil de obtener, insuficiente o no recuperable, y que se acompaña de alteraciones diurnas como fatiga, somnolencia, trastornos de la memoria, la concentración o el estado de ánimo.

El insomnio es extremadamente frecuente: se considera que un tercio de la población duerme mal, y que el 10% de los adultos recurre a la medicación para dormir, ya sea ocasionalmente o a diario.

Descripción del insomnio

El insomnio se produce cuando una persona tiene dificultades para conciliar el sueño a la hora de acostarse (insomnio inicial), o cuando se despierta con frecuencia o durante mucho tiempo por la noche, o cuando se despierta prematuramente por la mañana con incapacidad para volver a dormirse.

Una persona puede sufrir una mezcla de estos síntomas, o puede cambiar sus síntomas con el tiempo.

Tardar más de 30 minutos en dormirse, o pasar más de 30 minutos despierto en medio de la noche, con menos de 6,5 horas de sueño por noche es un problema de insomnio. Si duerme 6 o 7 horas por noche y se siente descansado al día siguiente, no tiene insomnio. Si tiene problemas para mantenerse dormido o para conciliar el sueño al menos tres veces por semana, probablemente tenga insomnio.

El insomnio es más un problema de estar despierto que de dormir.

El insomnio puede ser transitorio (problemas de la vida, preocupaciones), a medio plazo (las cosas pueden mejorar o empeorar) o a largo plazo: el insomnio se vuelve crónico.

Insomnio primario y secundario

Se distinguen diferentes formas de insomnio en función de su duración y de si están o no asociadas a otras enfermedades. Se distingue entre el insomnio ocasional (agudo) y de corta duración y el insomnio crónico.

Si el insomnio se debe o se asocia a otra enfermedad, se denomina insomnio secundario. El insomnio es un síntoma que se encuentra en muchas condiciones médicas, psiquiátricas y neurológicas. También puede ser secundaria a factores inespecíficos, como el dolor, la fiebre, las dificultades respiratorias o el uso de ciertos medicamentos.

Ansiedad a la hora de dormir

En el insomnio primario, la alteración del sueño no es secundaria a otra enfermedad: el insomnio es la enfermedad. Este tipo de insomnio se caracteriza por una tensión somatizada y se asocia a un condicionamiento negativo a la hora de ir a la cama: después de unas cuantas noches malas, se desarrolla una verdadera ansiedad por ir a la cama por miedo a no poder dormir, y el miedo a no poder dormir no hace más que reforzar el insomnio.

¿A quién afecta el insomnio?

Casi todo el mundo puede sufrir problemas de insomnio en algún momento de su vida. No existe un perfil de personalidad típico, pero ciertos factores aumentarán el riesgo de tener problemas de insomnio:

– Envejecimiento: las personas sufren más a menudo de insomnio a medida que envejecen, ya que el envejecimiento del cerebro modifica el funcionamiento del reloj corporal.

– Ser mujer: en general, las mujeres parecen ser más propensas al insomnio mientras que los hombres son más propensos a otros trastornos como la apnea del sueño. Los cambios hormonales (menstruación, embarazo, menopausia) pueden explicar en parte por qué las mujeres se ven más afectadas por el insomnio.

– Tener antecedentes familiares de insomnio: parece que tener un familiar con insomnio es un factor de riesgo, aunque no se ha demostrado la relación genética.

– Tendencia a reprimir las emociones: esto puede traducirse en problemas físicos, incluido el insomnio. Las personas que no expresan sus emociones durante el día tienden a arrastrar sus problemas a la cama. Inevitablemente, se preocupan y sus esfuerzos por librarse de los pensamientos no deseados rara vez funcionan.

– Ansiedad e hipervigilancia: Las personas ansiosas o hipervigilantes son incapaces de descomprimirse a la hora de dormir. Por el contrario, es cuando ya no hay distracciones cuando los pensamientos vuelven con fuerza a la hora de dormir.

– Hiperactividad mental y fisiológica: La hiperexcitabilidad mental es una de las características más importantes. Este término describe un estado de agitación mental o tensión muscular que persiste, por así decirlo, día y noche. Los pensamientos se aceleran y la persona es incapaz de despejar su mente. El cuerpo acompaña este estado: tensión muscular, aceleración de los latidos del corazón y temperatura corporal elevada.

– Drogas y sustancias: La lista de sustancias que perturban el sueño es muy larga (por ejemplo, café, té, tabaco, alcohol), y el insomnio es un efecto secundario de muchos fármacos.

– Enfermedades crónicas: varias enfermedades crónicas aumentan el riesgo de insomnio: el asma, por ejemplo, la insuficiencia cardíaca, el reflujo gastroesofágico, la artritis, el dolor crónico, etc.

Consecuencias del insomnio crónico

Sufrir de insomnio crónico provoca varios tipos de consecuencias. En primer lugar, la fatiga durante el día (que es diferente de la somnolencia. Véase la definición de los términos). Esto suele provocar un letargo mental y problemas de concentración y memoria.

La motivación también disminuye y se requiere un gran esfuerzo para realizar lo que suele ser una tarea sencilla. La torpeza física también puede hacer que las personas sean más vulnerables a los accidentes (accidentes de tráfico, accidentes laborales).

Sorprendentemente, la somnolencia no es habitual ni siquiera entre los insomnes graves. Los que sufren de insomnio suelen estar sobreexcitados, tanto de día como de noche.

El insomnio agudo puede causar un considerable malestar psicológico y emocional, especialmente cuando se percibe como una pérdida de control. Los que luchan cada noche con este tipo de dificultades se vuelven más a menudo irritables, tensos y deprimidos.

Las personas que sufren de insomnio crónico también pueden desarrollar una sensación de impotencia: no importa lo que hagan, nada parece ayudarles a dormir.  El insomnio no tratado que dura más de un año pone a la persona en riesgo de depresión.

El impacto en la moral puede dificultar las relaciones interpersonales (familia, amigos, compañeros). Esto puede llevar a un retraimiento social y a evitar a la gente.

Ahora está claro que el insomnio crónico se asocia con un mayor riesgo de muchos problemas de salud. El insomnio altera el control de la saciedad y aumenta la atracción por los alimentos grasos y azucarados, por lo que engorda. En las personas con presión arterial alta, el insomnio aumentará y empeorará el problema.

Tratamiento del Insomnio

La medicación puede utilizarse para romper este círculo vicioso, pero tiene una serie de efectos secundarios y debe utilizarse con precaución y, a ser posible, durante periodos cortos de tiempo.

Para tratar este tipo de insomnio, se prefiere la terapia cognitivo-conductual. Su función principal es reducir la actividad de rumiación, la ansiedad y las creencias y actitudes erróneas respecto al sueño. Requiere la participación de un psicólogo experimentado y puede combinarse con otras técnicas, como las de relajación.

Vídeo sobre el Insomnio

Vídeo sobre el Insomnio, del canal:

El País