La mujer en la Segunda República Española

Autora: Pablo López

Es necesario destacar primeramente el contexto histórico en el que nos vamos a mover durante el artículo. La I Guerra Mundial había dejado en shock a la población del mundo y, tras años de guerra y hastío social, económico y cultural, estallaron los felices años veinte durante los que se desató el consumismo, el optimismo y las mejoras sociales. Tras esto, nos topamos de frente con el crac económico y la Gran Depresión de 1929 que supone de nuevo un trauma para la sociedad estadounidense y, como si de un dominó se tratase, la europea y por tanto la sociedad española.

En este contexto de inicio de recuperación tras la crisis de valores es cuando fechamos la celebración de unas elecciones municipales el 12 de abril de 1931, en las que consigue la victoria una mayoría de coalición republicano-socialista. Tras el resultado de las elecciones,al haberse tomado estas como plebiscitarias, Alfonso XIII huye de España al exilio. Tras esto, se forma un Gobierno Provisional, encabezado por Manuel Azaña, que convoca Cortes Constituyentes.

La llave que abrirá la entrada a la sociedad de la mujer, más allá de esposa y ama de casa, serán precisamente estas Cortes que elaborarán una Constitución que otorga amplios derechos y libertades a hombres y mujeres como no se había visto antes. No deja de ser curioso cómo en esta Asamblea Constituyente las mujeres ya podían ser elegidas como diputadas, pero aún no disponían del derecho al voto. Aquí entran en escena, tres de las mujeres más importantes del momento, como son Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Ken quienes, tras una discusión acalorada, se termina consiguiendo la introducción del derecho al voto para las mujeres en el artículo 36 de la novísima Constitución Española.

Más por desgracia que por fortuna, el voto no podría ser ejercido por las mujeres hasta las elecciones de 1933. En estas elecciones la victoria cayó del lado de la derecha y, rizando aún más el rizo, se le echó la culpa del resultado a la participación de las mujeres. Otro hito que contribuyó a la igualdad jurídico-social entre mujeres y hombres será tanto la aprobación de la Ley de Divorcio (1932. Desarrollada en el artículo 43 de la CE, ampliamente criticada por los sectores ligados a la Iglesia) como la despenalización del aborto, aunque quizás llegó demasiado tarde debido a la guerra (Federica Montseny, ministra de Sanidad en el momento, intentó que se extendiera a todo el país pero ya había comenzado la guerra y había una fuerte oposición dentro del Ejecutivo).

Hablando un poco de las mujeres en el entorno laboral, es necesario recordar que con las nuevas leyes de la Constitución republicana, el acceso de la mujer a la vida pública se generaliza masivamente. Es destacable el papel que jugaron las maestras republicanas en cuanto a la labor alfabetizadora y misiones pedagógicas que llevaron a cabo fomentadas por los gobiernos. Centrándonos en el panorama político y la representación femenina en el mismo, debemos comentar que había seis mujeres en las Cortes en 1933, todas entorno a partidos vascos y catalanistas. En los vascos, la mujer logró una mayor cuota de poder y se contaban entre las filas del PNV cerca de 20.000 afiliadas. Despuntan en el ámbito político mujeres anteriormente mencionadas como Clara Campoamor, Victoria Kent o Margarita Nelken como diputadas, Dolores Ibárruri “Pasionaria” como líder indudable del Partido Comunista así como Federica Montseny en

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