Las palabras (no) se las lleva el viento

Saque el teléfono de su bolsillo, encienda la pantalla, entre en la carpeta. Alcance los auriculares, sáquelos de la caja, conéctese al smartphone y abra la aplicación. Este ritual que usted hace día a día, cuando se sube al transporte público o cuando descansa en el sofá tras una larga jornada de trabajo, le ha llevado a entrar en un nuevo mundo en el que se encuentra acompañado en todo momento, siempre y cuando usted quiera.

No se asuste si oye voces, son sus nuevos acompañantes, desde personas anónimas a las que usted más conoce. Este es su presente o será quizás su futuro en cuanto a las interacciones sociales online, ¿está seguro de que quiera que sea así?

Desde inicios de abril de 2020 irrumpió en el panorama de las redes sociales un nuevo actor dentro del enredado mundo de la Red, Clubhouse aparecía para revolucionar, al menos de manera aparente, el horizonte de las interacciones sociales en Internet. Esta aplicación, que da la posibilidad de crear espacios para charlar o escuchar conversaciones en directo, se unía al extenso abanico de redes sociales pero con una dinámica completamente diferente a las demás.

“Estamos viviendo una audificación del ecosistema y de la dieta mediática en la actualidad” explica David García Marín, periodista, investigador y profesor de periodismo y comunicación en la Universidad Rey Juan Carlos. Lo extraordinario de esta aplicación es que se centra únicamente en el audio, en un lenguaje, a diferencia de otras como Facebook o Twitter. Esto a su vez, choca de nuevo con el mainstream de Internet, cuya peculiaridad más importante es precisamente el multilenguaje.

El caso de Clubhouse es completamente rompedor. A finales del mismo mes en que era lanzada la aplicación contaba con 10 millones de usuarios activos al mes y la compañía era valorada a la semana en unos 3.314 millones de euros. Planteaba de esta manera unas nuevas reglas del juego completamente diferentes a las anteriores a la hora de crear y consumir contenidos, una de ellas es que no existen los likes para potenciar unas creaciones sobre otras. Pablo González Batista, periodista, locutor y guionista actualmente trabajando en ‘Cachitos’ de La 2 explica “(Clubhouse) me interesa como herramienta, creo en el audio como soporte y como algo más allá de la palabra”.

Pero esto no termina aquí. Clubhouse fue la punta de lanza que abrió la veda para que otras redes sociales t‘radicionales’’como Twitter, Facebook, Reddit, Discord, Spotify y otras tantas compañías trabajasen en sus propias versiones de esta nueva mecánica vozcentrista añadiendo tintes propios como es el caso de las salas de audio en vivo de Facebook que permitirá además monetizar los contenidos de audio.

Todo esto va ligado a un concepto que antes se ha nombrado, la audificación de la sociedad. Como ha explicado David García, “se está demostrando que cada vez nos comunicamos más a través del audio y cada vez más consumimos contenido sonoro” explica “esto es algo que está presente desde WhatsApp, cada vez emitimos y recibimos mayor cantidad de contenidos en audio”. Para Pablo González “su crecimiento (el de los contenidos en audio) va de la mano de que cada vez más vivimos en una sociedad multitarea”.

Los números parecen darles la razón. En la segunda ola del Estudio General de Medios (EGM) de 2021, Internet domina con el 84,0% de usuarios, dentro de esto Spotify ocupa el tercer puesto. Además, en el último mes un 70,4% de los usuarios de internet han utilizado la Red para acceder a redes sociales. La radio por su lado se encuentra en cuarto lugar con 54,5%. Un caso llamativo es el de la SER, que se ha consolidado como líder de la radio con 4.220.000 oyentes, logrando su mejor temporada en cinco años.

Así le encontramos sentido a las palabras de Pablo González Batista, que expone que “parecía casi natural que el audio tomara su camino”. Todo el crecimiento del audio digital y más concretamente el auge que se está observando de estas nuevas redes sociales dedicadas exclusivamente al audio, no deja sino entrever el avance de las capacidades tecnológicas. Según el guionista “la edición de audio se ha democratizado, con lo cual está bien que estas redes sociales ofrezcan el soporte, pero una vez más queda en manos de los usuarios la posibilidad de sacarle a estas redes sociales todo el jugo”.

De nuevo, la pelota está en nuestro tejado y la posibilidad de cambio en nuestras manos. Y nunca mejor dicho, ya que sabemos que dentro de los individuos que ha utilizado Internet (recordamos, un 84% según la segunda ola del EGM 2021) un 94,5% lo ha hecho a través de smartphones, datos de la sección abril-mayo de este mismo año.

David García comenta que “está todo por ver, es todo demasiado nuevo”. Esto es cierto pero quizás podamos desempolvar la bola de cristal para imaginar qué puede suceder en el futuro más próximo. Lo que nos dejan claro las fuentes es que es más que posible que se dé un sesgo de formación en cuanto a la creación de contenidos, esto es, cuanto mejor formación tenga el individuo quizás tenga mayor tendencia a utilizar este tipo de redes sociales como vía de comunicación. Además, David García expone que “no todo el mundo tiene la misma capacidad para comunicar con la voz […] y hacerlo con cierto rigor”, por lo que confirmamos de nuevo la diferencia sustancial que puede haber entre creador y consumidor/espectador. Esto nos lleva a pensar que en el caso de ser unos meros participantes, el perfil es considerablemente amplio ya que para hacer un uso pasivo de las redes “vale cualquiera”.

No queda si no intentar acercar al lector, para finalizar, qué es lo que pueden aportar estas nuevas redes sociales basadas de manera exclusiva en el audio. Como ya se ha comentado y en palabras de Pablo González, lo principal que proporcionan estas redes sociales es que la gente pueda llegar a entender cada vez mejor las capacidades del audio así como del lenguaje sonoro y “que empecemos a hacerlo crecer, a valorar más el audio”.

Precisamente valorar más el audio parece, a priori, lo que va a suceder en las próximas semanas, meses e incluso años ya que es evidente que estas redes sociales basadas en el audio han llegado para quedarse. Depende de usted decidir si quiere hacer uso o no de estas redes sociales, evidentemente, pero lo cierto es que ninguna otra le ofrecerá algo que estas sí pueden: intimidad. Escuchar cosas al oído, transportándole a un universo en el que se encuentra solo y rodeado de voces que usted ha elegido escuchar, es sin duda lo que parece ser nuestro presente y futuro más inmediato.

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