Opinión: Las derechas y las matemáticas

Si durante más de 40 años de democracia la izquierda se ha presentado desunida, esta vez le toca a la derecha. Por primera vez en mucho tiempo, la parte derecha del arcoíris electoral está dividida en tres partidos; un espacio que ha sido siempre ocupado en su totalidad por los populares. Son los tres tenores de la derecha española, los tres mosqueteros del nacionalismo español y los 3 de Colón. De la plaza también.

Tras la convocatoria de elecciones, la mayoría de encuestas apuntan a una amplia victoria de los socialistas con más de 100 escaños. En segundo lugar, se sitúa el PP, seguido de Ciudadanos. Podemos y Vox se disputan, por su parte, la cuarta posición. A la vista de los resultados, en la dirección de los populares preocupa que la derecha, aun ganando en número de votos, pueda no llegar a sumar en escaños para investir presidente a Pablo Casado. Pero ¿por qué nuestro sistema electoral penaliza la división?

El sistema electoral español está dividido en 52 circunscripciones: 1 por provincia y 1 cada ciudad autónoma. Cada circunscripción cuenta con, como mínimo, 2 diputados (a excepción de Ceuta y Melilla, que solo aportan 1 diputado a la cámara baja). El resto de diputados del Congreso se reparten entre las demás provincias según su número de habitantes. En las provincias que reparten 5 escaños o menos, los partidos tienen que llevar a cabo una lucha mucho más ferviente para conseguir representación. Para explicarlo, vamos a jugar con datos imaginarios. León es una provincia que reparte 4 diputados. Imaginemos que los resultados en esta provincia quedan de la siguiente forma:

Con estos votos, el PSOE obtendría 2 diputados, el PP se quedaría con 1 y Ciudadanos, con 1. Vox y Podemos quedarían excluidos del reparto. Así, PP y C’s, con 153.050 votos conseguiría los mismos escaños que los socialistas, con 132.673 votos. Como vemos, debido a este sistema, los 107.623 votos que suman Podemos y Vox van directos a la «basura», puesto que el voto de esos 107.623 votantes no decide nada.

Para que estos votos no se pierdan, el PSOE apela al «voto útil» y el PP pide a Vox que no se presente en las provincias más pequeñas, para que ese voto de centro (extrema) – derecha no se pierda. De esta forma, los populares tratan de «jugar» a los matemáticos para obtener un mejor resultado electoral. Pero, amigos míos, las trampas para el Monopoly.

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