Piernas inquietas

Piernas inquietas

El síndrome de las piernas inquietas (SPI), o síndrome de impaciencia muscular, puede provocar insomnio, a veces grave.

Los pacientes con síndrome de las piernas inquietas, experimentan manifestaciones sensoriales en forma de hormigueo, ardor, pinchazos y nerviosismo interno, más a menudo en las piernas (a veces también en los brazos), asociados a un impulso irresistible de moverse.

Estos síntomas son más pronunciados o se producen exclusivamente en reposo, son más frecuentes por la noche y disminuyen con el movimiento.

Movimientos repetitivos

Diversos estudios demuestran que hasta el 10% de la población adulta general experimenta ocasionalmente síntomas compatibles con el SPI, y que el 2,5% lo padece de forma habitual. En casos graves, la necesidad de moverse una vez en la cama puede ser responsable de un verdadero insomnio.

Además, los pacientes con SPI suelen tener un sueño intranquilo porque experimentan sacudidas musculares durante el sueño llamadas «movimientos periódicos». Se caracterizan por movimientos repetitivos y muy estereotipados de las piernas que se producen durante el sueño.

Pueden ir acompañados de pequeños despertares y pueden ser responsables de la fragmentación del sueño. También pueden encontrarse en asociación con otros trastornos del sueño, o en sujetos asintomáticos.

El papel del hierro en el síndrome de las piernas inquietas

En el caso del síndrome de las piernas inquietas, existen formas primarias sin factores desencadenantes, a menudo familiares, y formas secundarias a una patología metabólica (diabetes, insuficiencia renal), a una anemia ferropénica (debida a una deficiencia de las reservas de hierro del organismo), a una polineuropatía (trastorno de los sistemas nerviosos), a una patología neurológica o inducida por el uso de determinados medicamentos.

Hay varios argumentos que sugieren que el SPI está causado por una disfunción del sistema dopaminérgico (basado en el neurotransmisor dopamina). El hierro también puede desempeñar un papel importante, ya que participa en la síntesis de la dopamina.

Tratamiento del síndrome de las piernas inquietas

El tratamiento se basa en la detección de una posible causa del SPI (como la carencia de hierro) y su corrección.

En las formas primarias, cuando es necesario, se pueden utilizar tratamientos farmacológicos específicos. Entre ellos, los agentes dopaminérgicos se consideran los tratamientos de primera línea. También pueden utilizarse algunos antiepilépticos (como la gabapentina o la carbamazepina), un derivado opiáceo o el clonazepam.

Vídeo sobre las Piernas inquietas

Vídeo sobre las Piernas inquietas, del canal:

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