¿QUÉ TIPO DE TÉ ES EL MEJOR PARA MÍ?

TÉ NEGRO:



Para obtenerlo las hojas son recolectadas y secadas al sol hasta 24 horas. Una vez secas, se procede a la rotura de la hoja (sin pulverizarla) para acelerar la oxidación natural. En este proceso se destruyen algunas propiedades y se potencian otras.


De color oscuro, parduzco con dejes rojizos. El sabor del té negro es mucho más acentuado.


Es el tipo de té con mayor contenido en teína. Estimulante por excelencia, aporta energía, combate la fatiga física y mental: nos mantiene alerta y ayuda con la concentración, aunque es el de menor aporte nutricional.


TÉ VERDE:


Es más consumido a nivel mundial. Sufre un procesado más suave que el negro, no se somete a tanta rotura y oxidación, por lo que conserva más propiedades.


Su color es dorado sutil, dependiendo de la variedad con matices verdosos. Su sabor es fresco, suave y elegante. No debe infusionarse más de 3 minutos, ni dejar hervir, pues tiende a amargar.


Sus propiedades son amplísimas:


Tiene gran poder antioxidante, por lo que actúa evitando el envejecimiento prematuro celular.


Ayuda en la pérdida de peso, por su efecto depurativo y termogénico. También disminuye los depósitos de grasa hepática.


Inhibe el crecimiento de células cancerígenas.


Disminuye el nivel de colesterol.


Ayuda a mejorar la circulación y la coagulación, por lo que impide la formación de la placa de ateroma y el endurecimiento arterial.


A pesar de contener teína, posee otra sustancia antagonista llamada l-teanina, que mejora y equilibra el sistema nervioso, evita la ansiedad y se utiliza de forma aislada como antidepresivo natural.


TÉ ROJO:


El té rojo o Pu-Erh, también conocido como té rojo se somete a un largo proceso de fermentado, que en algunos casos dura años. El té madura y obtiene unas características nutricionales y organolépticas únicas. Su color marrón rojizo intenso, de gran cuerpo. Su sabor es potente, terroso pero equilibrado.


Popularmente, se usa por su conocido efecto quema-grasas. Esto se explica porque activa el metabolismo y ayuda en la digestión y eliminación de la grasa.


Actúa como depurativo hepático y es un eficaz diurético.


Evita la ateroesclerosis y regula los niveles de colesterol.


TÉ AZUL U OOLONG:


Esta variedad combina la oxidación y el fermentado. Pero de forma más suave que en el caso del té negro y rojo. Su color pardo, con tonos ámbar. Su sabor e intensidad, lo sitúa a medio camino entre el té verde y el negro, pero tiene toques frutales.


Rico en antioxidantes, digestivo y con un contenido equilibrado en teína.


TÉ BLANCO:


Se recogen los tallos más tiernos y no se permite que oxide. Las hojas no se rompen, para evitar la oxidación y para conservar todas sus propiedades. Es el té más exclusivo, menos común y menos abundante debido al mimo que requiere su proceso de secado y recolección.


De sabor delicado, sutil y agradable. Color ambarino muy leve.


Se le llama «té de belleza» por su gran poder antioxidante, ya que ralentiza el envejecimiento celular.


Sin apenas teína, regula la tensión arterial.


Es un buen digestivo y depurativo.


Se usa como antocancerígeno, por ser el té con mayor concentración en antioxidantes, superando al té verde.

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