¿SUDOR EXCESIVO? REMEDIOS NATURALES

El sudor es una secreción glandular generada en respuesta a ciertos estímulos (generalmente el calor, o el aumento de las pulsaciones), y cuya principal finalidad es mantener la correcta temperatura corporal.


No sólo transpiramos para mantenernos frescos, a través del sudor se eliminan toxinas e impurezas así como sales minerales. Un sudor excesivo, por ejemplo, al hacer deporte intenso nos puede deshidratar fácilmente, y sólo por el agua perdida sino también por producirse un desequilibrio de electrolitos.


Pero el cuerpo también segrega sudor ante situaciones que lo alteran, como el estrés o la ansiedad. También ante una situación incómoda, o que le produzca vergüenza o inseguridad. Se suda además por alteraciones hormonales (desajustes puntuales, menopausia o en la pubertad).


Las glándulas sudoríparas localizadas en las palmas de las manos, en pies, axilas y rostro son especialmente sensibles a los estímulos psicológicos.


En todos estos supuestos, sudar está dentro de la respuesta fisiológica normal.


Cuando el sudor es excesivo, y se convierte en un elemento que dificulta nuestra vida cotidiana, que nos limita y nos afecta a la autoestima, creando inseguridad, e incluso vergüenza, cuando hemos probado multitud de desodorantes y nuestra higiene es pulcra pero no conseguimos solventar el problema, entonces estamos hablando de hiperhidrosis.


La hiperhidrosis puede ser sistémica (generalizada) o localizarse en ciertos puntos del cuerpo (generalmente axilas, manos, pies o cara) y se trata de una respuesta desproporcionada del centro que regula nuestra temperatura corporal.


¿Podemos controlar el exceso de sudoración con productos naturales?


Existen varias alternativas naturales con un alto porcentaje de efectividad.


Mineral de alumbre.


También llamada piedra de alumbre, es un fragmento de roca hecho a base de sales minerales con conocidos efectos beneficioso para la piel. Actúa como antiséptico y astringente, esto supone una doble acción: por una parte, inhibe el crecimiento bacteriano (responsable del mal olor corporal) y por otro, cierra el poro (temporalmente y sin obstruirlo) por lo que asegura la sequedad y la higiene.


Además se usa como cicatrizante, por lo que es ideal para axilas recién depiladas; no causa escozor. También se aconseja tras el afeitado masculino, ya que minimiza el sangrado y las rojeces.


La presentación más habitual es encontrarla en forma de piedra cilíndrica, con la parte superior redondeada. Su aplicación es muy sencilla: se humedece con agua y se aplica directamente sobre la piel limpia. También se comercializa en forma de polvo (generalmente para el calzado) o como parte de los ingredientes de los desodorantes naturales, libres de aluminio y antitranspirantes químicos.


Extracto de salvia


La salvia se utiliza desde la antigüedad por sus propiedades termorreguladoras. Equilibra la temperatura corporal y reduce hiperactividad de las glándulas sudoríparas. Este efecto se consigue gracias a su elevado contenido en vitamina B y fitoesteroles, que regula el metabolismo y tiene efecto refrescante.


Su efecto antitranspirante se comienza a notar en pocos días, y se recomienda prolongarlo durante el periodo estival y descansar en invierno, cuando los síntomas se atenúan.


Es uno de los remedios naturales que han demostrado mayor efectividad, por ello se aconseja en mujeres que sufran sofocos en el climaterio, ya que son debidos precisamente a desajustes de la temperatura corporal.


Si queremos tomar la salvia en forma de infusión, deberíamos tomar de 2 a 3 infusiones diarias, aunque la efectividad es mayor si tomamos la salvia en forma de extracto: en comprimidos o bien en gotas.


Qué debemos evitar



  • Para evitar que el sudor prolifere antes o en mayor cantidad, podemos seguir estos consejos:

  • Evitar tejidos no transpirables (como licra, cuero) o ropa demasiado ceñida. Es preferible usar tejidos naturales y transpirables como lino o algodón.

  • Mantener una correcta higiene: ducharnos si es necesario mañana y noche para mantenernos limpios y frescos.

  • Limitar al máximo sustancias picantes, ya que aumentan la termogénesis y con ello, la temperatura corporal.

  • Evitar sustancias tóxicas como el tabaco o el alcohol, y limitar el café y el té por su efecto en el sistema nervioso (tan ligado a este problema)

  • Tratar de controlar el estrés o las situaciones que nos puedan alterar.

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